La necesidad de la Oración

Traducción del Cap 28 “The necessity of Prayer” del libro “The Law of God” escrito por el Metropolitano Philaret

(Los destacados son de ☦ La Recta Doctrina ☦)

El conocimiento de Dios está basado naturalmente en la Fe, esta Fe es la primera respuesta del corazón humano al contenido de las verdades religiosas, un acuerdo y una aceptación de ellas. A medida que la Fe se fortalece y se hace mas profunda, eventualmente trae al corazón humano la Paz en Dios, a una esperanza cristiana en Dios. Por otra parte, la Ortodoxia nos enseña que la Fe Cristiana está inseparablemente unida al amor de Dios. Y el amor siempre demanda una relación viviente y personal con aquel a quien amamos. En nuestra relación con Dios este amor ante todo se manifiesta en la oración.

Aquel que no ora no es Cristiano… La oración es el elemento primero y mas esencial en nuestra vida espiritual. Es el aliento de nuestra alma, y sin el, el alma muere, exactamente como el cuerpo muere sin aire. Todas las funciones vitales del cuerpo dependen de su respiración,. Exactamente de la misma manera, la vida espiritual de uno depende de la oración, y una persona que no ora a Dios está muerta espiritualmente.

La oración es la conversación del ser humano con Dios. Quien recuerda conoce y ama a Dios, infaliblemente se dirigirá a El en oración. Hay una opinión muy seriamente errónea acerca de la oración y que está ampliamente extendida. Alguien dijo: “Uno no tiene que forzarse a orar. Si deseo orar, oraré; si no hay deseo, tampoco hay necesidad de orar“.

Esto significa una falta total de comprehensión del asunto. ¿Qué podríamos realizar en la actividad mundana, si no nos forzáramos en alguna cosa, sino que solamente hiciéramos lo que deseáramos hacer, o mucho mas en la vida espiritual, donde todo lo que es precioso y significativo se adquiere por medio de la fuerza, por la lucha del trabajo sobre uno mismo? Recordemos nuevamente que de acuerdo con nuestro Salvador, el Reino de Dios (y todo lo concerniente a él) es alcanzado por medio de la fuerza. por tanto es indispensable para un Cristiano aceptar firmemente en su corazón  que tiene que orar no importa qué, sin tener en cuenta su deseo o falta de deseo. Si tienes un buen deseo para orar, agradece a Dios de quien viene todo bien, y no pierdas la oportunidad de orar con toda el alma. Si no tienes este deseo y llega el tiempo de la oración, entonces es necesario que te fuerces, animando a tu letárgico y perezoso estado de ánimo, recordándole que la oración (como toda buena obra) es lo mas precioso a los ojos de Dios cuando se da con dificultad. El Señor no desdeña oración alguna, si oramos sinceramente, de la mejor manera que sepamos, aún cuando no hayamos desarrollado el habito de la oración completamente y con fervor infatigable.

Incluso el que vive una parcial vida espiritual Cristiana siempre encontrará algo sobre lo que orar a Dios, porque para esa persona Dios es un Padre amante, un poderoso protector y una inagotable fuente de ayuda y fuerza. El cristiano se apresura a dirigirse a Él en la necesidad y en la pena, como un niño se dirige a sus padres…

En su conversación con la samaritana, Nuestro Señor Jesucristo declaró que “Los verdaderos adoradores adoran al Padre en Espíritu y en Verdad“. Ésto es el principio básico de la oración cristiana. La oración tiene que ser realizada en Espíritu y en Verdad y, al orar, un cristiano tiene que reunir todas sus fuerzas espirituales en un concentrado y profundo esfuerzo en si mismo, en su alma y contemplar las palabras de su oración. Naturalmente cuando tenemos una noción correcta de la oración, comprendemos que es imposible dar el nombre de “oración” al mero hecho de estar presente en la oración o leyéndola con la lengua, mientras nuestros pensamientos están lejos de ella. San Juan Crisóstomo dice de tales “oraciones” lo siguiente:

Tu cuerpo está dentro de la Iglesia, pero tus pensamientos han volado Dios sabe dónde. Los labios pronuncian oraciones, pero la mente cuenta utilidades, cosechas, bienes raíces y amigos. Si tu no escuchas tu propia oración ¿Cómo esperas que Dios escuche la Tuya?

Un cristiano no tiene que orar de esta manera: ora en espíritu y verdad. Ora en espíritu concentrado en la profundidad de su “YO”, por medio de profundas experiencias del corazón. Ora en verdad y no hipócritamente, sino dentro del marco sincero de la mente, en verdadera súplica a la Verdad encarnada: A Cristo-Salvador.

Naturalmente, esto no anula (a pesar del error protestante) la necesidad de la oración externa, sino que solamente requiere su unión con la oración interior. El ser humano no es un ángel: su alma no vive sin el cuerpo, justamente como el cuerpo no vive sin el alma. El Apóstol Pablo dice:

Glorificad a Dios en vuestros cuerpos también, y en vuestras almas, que son de Dios.

Por consiguiente, la noción mas básica y completa de oración es  que ambos estén presentes: lo interno  y lo externo. Ambos se unen estrechamente: tanto la experiencia interna de la súplica del ser humano a Dios, como la actividad exterior: Postraciones, permanecer de pie, hacer la señal de la cruz y demás acciones variadas en los Servicios Divinos.

Ordinariamente hay tres tipos de oraciones:

  • Peticiones
  • Glorificaciones
  • Agradecimientos (Acciones de gracias)

En nuestros libros de oración y Servicios Divinos, estos tres tipos se aplican, complementándose mutuamente entre sí.

Una persona que ora a Dios debe recordar que la oración camina sin oirse, si es sincera y camina de la Fe viviente. El mismo Señor dice: “Todo es posible para el que cree“. Sin embargo el Apóstol Santiago explica que destructiva es la duda en la oración, diciendo que:

Uno que duda es como una ola de mar, sacudida y agitada de allá para acá por el viento.

Semejante persona no debiera esperar recibir algo del señor. En el santo Evangelio, por otra parte, frecuentemente leemos cómo el Señor al curar a los que venían a él , les decía: “Que se cumpla según tu Fe… tu Fe te ha salvado“. Pero creyendo firmemente en la fuerza, misericordia y ayuda de Dios, un cristiano no debe olvidar que toda petición para sus deseos tiene que someterse a la Santísima voluntad del Padre Celestial, quien sabe lo que necesitamos. En tal grado de Fe y conformidad con la voluntad de Dios, daremos las gracias a Dios, tanto si cumple con nuestra demanda como si no la cumple. Esto es completamente natural, puesto que tal persona cree absolutamente que la sabiduría y el amor de Dios dirigen todo para el beneficio y el bien de ser humano. Con mucha razón cantamos en la oración de la Iglesia

¡Oh, Tu! que con sabiduría profunda, ordenas misericordiosamente todas las cosas, y das lo que es conveniente para todos los seres humanos…

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1 pensamiento sobre “La necesidad de la Oración”

  1. Mariano Ramiro dijo:

    Hermoso articulo sobre la forma de orar a Nuestro Señor el Altisimo, que la Madre de Dios la Santisima Virgen María los colme de amor cristiano. Un fuerte abrazo de un hermano Católico Romano.

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