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Un día como hoy, el cuarto jueves de noviembre, se conmemora el “Día de Acción de Gracias” (“Thanksgiving Day“).

Aunque esta fiesta se celebra casi exclusivamente en los EE.UU. (también por extensión en Puerto Rico), es un buen recuerdo de la importancia de dar las gracias a todos y por todo. Como señala el Padre Thomas Hopko, el ex-rector del Seminario Teológico Ortodoxo de San Vladimir en Nueva York:

El que agradece a Dios sólo cuando recibe de Él lo que quiere no es cristiano.

Padre Thomas Hopko

Padre Thomas Hopko

El agradecimiento a Dios debe ser un proceso constante que abarca todo, tanto lo malo como lo bueno. Creyendo que la buena mano de Dios se involucra en todo, podemos confiar en la gracia de Dios aun cuando se nos hace difícil sentir la presencia de ella. En ese caso, en vez de exigirle a Dios que nos dé lo que queremos, deberíamos agradecerle por lo que ya nos ha dado por su buena voluntad.
Vale notar que cuando Dios nos da algo, no es por responsabilidad de deudor ni por respeto a nuestros derechos, sino por el amor que nos tiene. De hecho, como dice San Juan en su Evangelio, “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida Eterna” (3:16).
Por supuesto, tendemos a fijarnos sólo en los problemas de esta vida terrenal, en particular los nuestros, olvidándonos del consuelo que nos ofrece San Juan. No obstante, como hablantes de una lengua romance (castellano), tenemos un gran recurso mnemónico: la palabra “gracias” proviene de “gracia”. Por eso, dar las gracias equivale a reconocer que lo que recibimos, sea una cosa, una persona o una experiencia, es un regalo de Dios, una expresión de su amor inmensurable por nosotros. De modo parecido, “Eucaristía” viene de la palabra griega Ευχαριστία, que significa “gracia”. De ahí que en griego “dar las gracias” es ευχαριστέω (griego bíblico) o ευχαριστώ (griego moderno). En este sentido, la comunión es no sólo el proceso pasivo de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sino también el proceso activo y simultáneo de dar las gracias por el sacrificio que hizo Cristo por nosotros. Por eso, cada comunión es una pequeña “thanksgiving”, una oportunidad de agradecimiento.

Para aprender más, escuchen el último podcast del Padre Hopko, quien hace una serie llamada “Decir la Verdad con Amor” para la Ancient Faith Radio, una estación de radio ortodoxa que está en el Internet (se encuentra dentro de los links de este blog).


Otra cosa que a mí siempre me ayuda es leer poesía, como la de Borís Pasternak, un gran escritor ruso del siglo XX que se convirtió a la Ortodoxía y es conocido por sus poemas espirituales, como el ciclo de María Magdalena y el siguiente poema, el cual he traducido lo mejor que pueda. Pero la versión de Pasternak tampoco es la original; es una traducción que hizo de un poema de Rainer Maria Rilke, un poeta alemán y un amigo suyo.


Contemplación


Los árboles mediante los pliegues de la corteza

me hablan de huracanes,

y escuchar sus mensajes extraños

es más allá de mis fuerzas

mientras estoy entre inesperadas calamidades,

en vagabundeos constantes,

solo, sin amigo y hermana.

Por la arboleda viene desgarrando una tormenta,

por cercas y casas.

y de nuevo no tiene edad la naturaleza.

y los días, y las cosas de la cotidianeidad,

y la extensión de los espacios abiertos

son como un verso de salmo.

¡Qué menudas son nuestras peleas con la vida!,

¡Qué grande es lo que se nos opone!

Cuando cediéramos a la fuerza

del elemento que busca extensión,

creceríamos cien veces.

Todo lo que vencemos es una bagatela,

nos rebaja nuestro éxito.

La rareza y la falta de precedentes

llaman a luchadores que no sean en absoluto como ésos.

Así el ángel del Antiguo Testamento

encontró a un competidor conveniente.

Como a una arfa apretaba al atleta,

cualquier vena del cual

de cuerda al ángel servía,

para tocar en él a través de la lucha un himno.

Al que ese ángel venció,

éste sale de la batalla como buen hombre,

no enorgulleciéndose de sí mismo,

en conciencia y con las fuerzas en flor.

No se pondrá a buscar victorias.

Él espera para que el más alto comienzo

lo venza cada vez más a menudo,

para que pueda crecer en respuesta.

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