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Neomártires chinos de la insurrección de los bóxers

No es broma como pudiera pensarse a primera vista, existen mártires ortodoxos chinos. Para entender este martirio hay que remontarse a la historia de China y de la ortodoxía en el “gigante asiático”.

Se cuenta que los primeros antecedentes de la santa ortodoxía en China datan de 1686, cuando el Emperador Chino de la época, contrató a un grupo de cosacos rusos para sus guardia personal; sus descendientes, fueron eventualmente asimilados dentro de la cultura china, pero, sin embargo, permanecieron fieles a su Fe Cristiana, formando una proto-comunidad ortodoxa.

La primera misión ortodoxa en China data de 1715, como consecuencia del Tratado de Kyakhta firmado entre los Imperios de Rusia y China, en la cual se faculta la construcción de una capilla ortodoxa para servicio de la legación rusa en Beijing

Entre los estertores del siglo XIX (1899) y los albores del siglo XX (1901), se produjo en el país el llamado Levantamiento o insurrección de los bóxers (義和團之亂 o 義和團匪亂) que fue un movimiento contrario a la influencia comercial, política, religiosa y tecnológica extranjera en la patria de Confucio y de los monjes shaolín.

Hieromártir Mitrofán de Beijing

Hieromártir Mitrofán de Beijing

El nombre de Boxers (“luchadores” o “peleadores” en idioma inglés) era porque los insurrectos tenían – en diferente grado – conocimiento de artes marciales, específicamente de una variante brutal del Kung Fu llamada “San Da” (una especie de kickboxing chino). Refuerza esta idea, que el nombre con que se conoce esta insurección en China es el «Levantamiento Yihétuán» que significa ‘los puños rectos y armoniosos’.

Cuento corto, como este era un alzamiento de corte nacionalista, todo aquello que fuera “no-chino” era motivo plausible para ser exterminado, bajo este prisma, murieron millares de chinos cristianos conversos a la Santa Fe Ortodoxa.

Es por esto que la Iglesia Ortodoxa honra la memoria de estos neomártires chinos.

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